La cooperación descentralizada (CD), además de ser considerada una modalidad de la acción internacional de los gobiernos locales y regionales, está estrechamente ligada a la cooperación al desarrollo y a veces se utilizan ambos conceptos como sinónimos. Pero lo cierto es que la cooperación descentralizada es una fuente más de recursos (de los GL) para reforzar a la cooperación al desarrollo.
El Observatorio de Cooperación Descentralizada UE-AL, impulsado por la Dirección de Relaciones Internacionales de la Diputación de Barcelona des del año 2005, apuesta por un enfoque de la cooperación descentralizada de naturaleza propia, aunque complementaria con la cooperación al desarrollo.
La CD no sólo se define por los actores que la llevan a cabo (gobiernos locales y regionales), hay otras variables que la caracterizan: el liderazgo de las acciones, los principios en los que se asienta, los ámbitos de actuación, sus modalidades e instrumentos. Por tanto, el hecho que sea una cooperación llevada a cabo por autoridades sub-nacionales, no es su único elemento definitorio. A diferencia de la cooperación al desarrollo, la descentralizada se aleja de enfoques de corte asistencial basados en lógicas asimétricas “norte-sur”, “donante- receptor” en que la agenda política viene definida por los intereses de los “donantes” para centrarse en relaciones basadas en el partenariado, en la confianza, la reciprocidad, el interés y el aprendizaje mutuo de ambos gobiernos.
En la CD se habla de socios y no de donantes. No se trata de que un gobierno local rico transfiriera recursos (fondos, infraestructura, asistencia técnica) a otro “pobre” para ejecutar acciones de mejora en el territorio. La CD se asienta en relaciones basadas en intercambios entre gobiernos locales y regionales donde las acciones se ejecutan entre homólogos a partir de una lógica relación de horizontalidad, reciprocidad y de aprendizaje mutuo.
Al tratarse mayoritariamente de relaciones directas entre administraciones públicas, sus ámbitos de actuación se alejan de la cobertura de necesidades básicas (propio de la cooperación al desarrollo) para dar paso al fortalecimiento institucional, al apoyo a las políticas públicas locales y al ejercicio del poder local, como forma más efectiva de dar respuesta a las necesidades de su población. Así, la CD no pretende “exportar” modelos y recetas de desarrollo de un lugar a otro, sino fortalecer la gobernabilidad local y la mejora de la gestión pública local para que cada cual alcance mejoras para su población y su territorio en función de sus características, necesidades y capacidades.
La cooperación descentralizada mantiene fuertes vínculos con la cooperación al desarrollo, pero no es una ventanilla más de recursos ni se limita a reproducir las prácticas de la Ayuda Oficial al Desarrollo a pequeña escala: aporta un valor diferencial a partir de sus especificidades. Es una modalidad con capacidad de proponer y avanzar hacia un nuevo modelo de cooperación más igualitario y basado en la confianza y el conocimiento mutuo.