M1. U2. La cooperación al desarrollo

4. Relevancia de la Educación para el Desarrollo (EpD) o Educación para la Ciudadanía Global (ECG)

La Educación para el Desarrollo –también llamada Educación para la Ciudadanía Global, es resultado de una evolución trazada a lo largo de cinco generaciones: enfoque asistencial, enfoque desarrollista, educación crítica y solidaria, educación para el desarrollo humano y sostenible, y educación para la ciudadanía global. Constituye una línea de trabajo fundamental hoy en día en la cooperación al desarrollo.

En el módulo 3 del curso se hará referencia en particular a la EpD de la cooperación descentralizada, pero se ha de resaltar dicha modalidad en el marco de la cooperación al desarrollo por su pertinencia en el momento actual y por el hecho que si bien tradicionalmente esta modalidad ha sido atribuida a la cooperación de los países del norte, cada vez son más los países y gobiernos locales y regionales del norte y del sur que llevan a cabo acciones en este sentido.

En el momento actual se constata la necesidad de actuar desde muy diversos frentes ante los problemas identificados y, especialmente, en la transformación de las causas que generan dichos problemas. Unas causas que responden a complejos procesos históricos, a las consecuencias del sistema económico dominante, y a un sistema cultural prácticamente globalizado que ha naturalizado un modelo de convivencia global que pone en riesgo la sostenibilidad de la vida. Además, ante la crisis actual que venimos arrastrando desde 2008 y que se agravado con los efectos de la COVID-19 y los impactos de la guerra en Ucrania, se ha constatado la reaparición de discursos re-nacionalizadores basados en la criminalización del otro, expresiones xenófobas y racistas que ponen en peligro la convivencia y representan graves vulneraciones de los derechos humanos.

En este sentido, la EpD se convierte en una modalidad de trabajo fundamental para incidir, desde la ciudadanía y el conjunto de la sociedad global, en las causas que generan los problemas, en la transformación del actual modelo que se ha demostrado caduco y agotado y en el avance hacia otras formas de vivir que pongan el acento en la vida de las personas y del planeta.

La formación en valores, en ciudadanía, es vital para poder conformar actitudes que, desde el conocimiento, se basen en el respeto de los otros, con independencia de cualquier otro criterio.

La Educación al Desarrollo ha sido entendida tradicionalmente como “sensibilización al desarrollo”, es decir, como modalidad que se realizaba en los países donantes para acercar la realidad del sur a la ciudadanía y en cierto modo, legitimar las políticas de cooperación al desarrollo y contribuir a ampliar el tejido asociativo de las ONGD’s.

Esta visión actualmente está superada y abarca un abanico mucho más amplio que se nutre de diferentes disciplinas o dimensiones: educación-formación, comunicación al desarrollo, participación social/incidencia política, investigación, sensibilización y cooperación al desarrollo.

Según la Coordinadora ONG para el Desarrollo España (CONGDE):

La EpD se entiende como un proceso para generar conciencias críticas, hacer a cada persona responsable y activa (comprometida), a fin de construir una nueva sociedad civil, tanto en el Norte como en el Sur, comprometida con la solidaridad, entendida ésta como corresponsabilidad –en el desarrollo está todo el mundo embarcado, no hay fronteras ni distancias geográficas–, y participativa, cuyas demandas, necesidades, preocupaciones y análisis se tengan en cuenta a la hora de la toma de decisiones políticas, económicas y sociales.

Sabías que

La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 ya subrayó la crucial importancia de la educación en su Artículo 2:

«La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

La forma de implementarla es una responsabilidad fundamental de la política pública de desarrollo; así lo reconoce la cooperación española en La Estrategia de Educación para el Desarrollo (EpD) de la Cooperación Española, que la define la como:

Proceso educativo (formal, no formal e informal) constante encaminado, a través de conocimientos, actitudes y valores, a promover una ciudadanía global generadora de una cultura de la solidaridad comprometida en la lucha contra la pobreza y la exclusión, así como con la promoción del desarrollo humano y sostenible.

De manera esquemática y recogiendo varias definiciones (UNESCO, Comisión Europea, agencias estatales y sociedad civil) de manera no exhaustiva, la EdP aporta y por lo tanto, supone y comprende:

  • Aproximación holística.
  • Perspectiva de justicia, interdependencia, responsabilidad compartida y solidaridad.
  • Dimensión local y global de los retos.
  • Procesos educativos, formales o informales y participación ciudadana.
  • Foco en la ciudadanía global y el desarrollo sostenible.
  • Dimensiones cognitivas, socioemocional y conductual

Asimismo, la EpD/ECG:

  • No se limita a comunicar los proyectos o iniciativas de cooperación al desarrollo. Aborda retos compartidos.
  • No trata sobre problemas lejanos, aproxima realidades y las conecta en clave de deberes y responsabilidades.
  • No propone actuaciones puntuales y aisladas. Impulsa procesos de aprendizaje y cambio.

En los últimos años, y superando las 5 generaciones de EpD mencionadas (enfoque asistencial, enfoque desarrollista, educación crítica y solidaria, educación para el desarrollo humano y sostenible, y educación para la ciudadanía global), se está transitando hacia una sexta generación con nuevos paradigmas más acordes con el contexto actual.

En este sentido destaca actualmente el nuevo paradigma de la Educación para la Justicia Global, el cuál amplía y completa el análisis centrado principalmente en la dicotomía norte-sur y en la linealidad del desarrollo para poner el acento en los elementos estructurales que generan injusticias promoviendo la transformación de las relaciones de poder que potencian las desigualdades, independientemente del lugar donde se den.

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