M1. U2. La cooperación al desarrollo

1. Definición y componentes básicos de la Cooperación para el Desarrollo

La corta, pero muy intensa vida de esta disciplina está repleta de la utilización de una serie de términos, nombres o conceptos que, por un lado, reflejan su variedad, heterogeneidad y complejidad, pero, por otro, implican también la dificultad para tener una mayor y mejor comprensión de esa materia, generando en bastantes ocasiones confusión.

La nómina de términos en relación con la cooperación al desarrollo es bastante amplia:

  • ayuda, asistencia, cooperación;
  • distintas acepciones del concepto desarrollo, como crecimiento económico, humano, sostenible…;
  • la categorización de países: países en vías de desarrollo, países pobres, países subdesarrollados, países adelantados, países menos adelantados, tercer mundo, entre otros…

Definición

La cooperación para el desarrollo es una parte de la dinámica internacional gracias a la cual actores de distinta naturaleza colaboran conjuntamente mediante proyectos o programas concretos con la finalidad de mejorar las condiciones socioeconómicas de quienes están en peor situación y lograr su desarrollo. La cooperación sería la ‘caja de herramientas’ (el conjunto de políticas, programas y proyectos) en el que participarían conjuntamente actores con diferentes recursos y capacidades, orientados a lograr objetivos de desarrollo. Por tanto, la cooperación sería el medio para lograr el fin, el desarrollo.

Con esta definición queda clara la vocación de trabajar conjuntamente para la consecución de un fin, mientras que la idea de ayuda se circunscribe al área puramente asistencialista vinculada al donante y el receptor. Es la población afectada quien debe tomar decisiones y no ser una mera receptora de ayudas como ha venido siendo tradicionalmente.

La Cooperación Internacional para el Desarrollo (CID) se suele referir a las transferencias de recursos financieros o en especie (tecnologías, equipamientos, conocimientos, becas), de carácter concesional o no reembolsable, destinadas a apoyar los esfuerzos de los países en desarrollo para alcanzar el bienestar de sus pueblos, por parte de:

  1. otro país desarrollado (ayuda oficial al desarrollo),
  2. otro país en desarrollo (cooperación sur-sur),
  3. ambos países actuando en conjunto (cooperación triangular),
  4. un gobierno local (cooperación descentralizada),
  5. un organismo internacional (cooperación multilateral),
  6. y más recientemente, de actores no estatales (cooperación no oficial).

1.1. La Ayuda Oficial al Desarrollo

Si bien el término Cooperación para el Desarrollo tiene una gran variedad de expresiones, sólo hay una definición para el término Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). La AOD es la expresión, con sus cambios y transformaciones, de la ayuda tradicional que define el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), una de las instituciones referentes en este campo.

El CAD es una entidad perteneciente a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), conocido habitualmente como ‘el club de los países ricos’.

Según el CAD, la Ayuda Oficial al Desarrollo son los flujos o las corrientes dirigidas a países que figuran en la lista de países receptores del CAD (y a instituciones multilaterales de desarrollo con destino a receptores de esa misma lista de países):

  • Son proporcionadas por organismos oficiales, incluidos gobiernos estatales y locales, o por sus organismos ejecutivos.
  • Se administra con el principal objetivo de promover el desarrollo y el bienestar económico de los países en desarrollo.
  • Es de carácter concesional y lleva un elemento de donación de al menos el 25 por ciento (calculado a un tipo de descuento del 10 por ciento).

El CAD subraya que el objetivo fundamental debe ser la promoción del desarrollo y el bienestar económico, fijando algunos límites para el cómputo de la AOD, como la exclusión de la ayuda militar o el antiterrorismo (al estar generalmente dirigidas tanto a amenazas para el donante como para los países receptores, en vez de estar enfocadas hacia el desarrollo económico y social del receptor). En cambio, sí se considera AOD la asistencia a los refugiados en los países en desarrollo.

Ejemplo

Los datos preliminares de la AOD correspondiente a 2021 quedan reflejados en el siguiente cuadro:

Son pocos los países que cumplen con el 0,7% que relaciona la ayuda con el Producto Nacional Bruto (PNB): Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, Suecia y el Reino Unido. Superar ese porcentaje, establecido por Naciones Unidas el 24 de octubre de 1970, es una de las características que más destaca de la ayuda de los países nórdicos.

Actualmente la AOD está sometida a diversas críticas y cuestionamientos. Destacan entre ellas la realizada por CONCORD (European NGO confederation for relief and development), la confederación de ONGD europeas, con la aplicación del concepto de ‘ayuda genuina’. Esto supone “limpiar” lo incluido como AOD de aquellas acciones que no van dirigidas a contribuir al desarrollo, sino que incluso tienen su beneficio para el donante: “la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) no debería contabilizar las ayudas a estudiantes y a refugiados, la ayuda ligada ni las condonaciones de deuda, y también debería restar aparte los intereses de la deuda; considera que todas estas son formas de inflar la ayuda. En consecuencia, y en orden a poder comparar la AOD de calidad/real entre donantes, restan estas partidas de ayuda “Inflada” y la resta se denomina ayuda “Genuina”, que corresponde a la ayuda de calidad”.

Para saber más

Se sugiere la consulta del glosario, y la lectura del Informe de CONCORD AidWatch Report: Aid Beyond 2015, elaborado por Helene Debaisieux.

El propio CAD está revisando el concepto y sus limitaciones de la AOD, por otro más amplio que incluiría el total de la ayuda al desarrollo: Apoyo Oficial Total al Desarrollo Sostenible (AOTDS) (Total Official Support for Sustainable Development, TOSSD, en sus siglas en inglés).

Este nuevo marco proporciona una imagen más completa de todos los recursos oficiales y de financiación privada movilizada a través de intervenciones oficiales de apoyo del desarrollo sostenible y de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) ya que incorpora además de la AOD a la cooperación Sur-Sur y Triangular y al apoyo a bienes públicos internacionales y desafíos globales (cambio climático, migraciones, paz, seguridad, asentamientos población refugiada…).

Sabías que

Desde que surgió el término Apoyo Oficial Total al Desarrollo Sostenible por primera vez en la Agenda de Acción de Addis Abeba salida de la III Conferencia de Financiación para el Desarrollo en julio de 2015, la OCDE está trabajando con un grupo de expertos para acabar de precisar la mediación de algunos instrumentos, como por ejemplo el apoyo al sector privado.

Si bien aún Naciones Unidas no ha incorporado la métrica TOSSD, su desarrollo puede contribuir al esfuerzo de mayor transparencia y adaptación al escenario actual que ha pasado de la lógica norte-sur, como la que inspiró la ayuda, a un sistema de cooperación para el desarrollo más abierto y compartido entre países y actores diversos.


Más información

Las transformaciones de la ayuda al desarrollo son objeto de análisis de muchos autores, entre ellos Jean-Michel Severino y Olivier Ray. Se pueden consultar sus tesis en su artículo “The End of ODA: Death and Rebirth of a Global Public”.

Tradicionalmente la cooperación al desarrollo ha estado asociada a una lectura economicista que lo identifica con crecimiento económico, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial y, en su evolución también contempla la visión más intervencionista y asistencialista. Posteriormente se fueron incorporando otras opciones, como la jerarquía de necesidades básicas o la llamada Pirámide de Maslow.

La independencia de países y pueblos sometidos a dominio colonial también tendrá su reflejo en la concepción del desarrollo, aunque siga siendo dominante el discurso y la práctica ‘norcéntrica’. Una prueba de ello es la definición que da la Comisión del Sur, presidida por Julius Nyerere, presidente de Tanzania y uno de los líderes que trabajó por la descolonización y la unidad africana:

El desarrollo es un proceso que permite a los seres humanos desarrollar su personalidad, lograr confianza en sí mismos y conseguir una existencia digna y armoniosa. Es un proceso que libera a las poblaciones del miedo, de la pobreza y de la explotación y que hace retroceder la opresión política, económica y adquiere su auténtico sentido. Se presenta como un proceso de crecimiento que toma sus raíces en la sociedad misma que está cambiando.

Fuente: Comisión del Sur: Desafíos para el Sur, del Fondo de Cultura Económica.

1.2. El concepto de desarrollo humano

El primer artículo de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 4 de diciembre de 1986, dice así:

El derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable en virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar de él.

Si hay dos términos que reflejan esa visión más omnicomprensiva del desarrollo son desarrollo humano y desarrollo sostenible.

Para el PNUD, el desarrollo humano es un proceso en el cual se amplían las oportunidades del ser humano. En principio, estas oportunidades pueden ser infinitas y cambiar con el tiempo. Sin embargo, a todos los niveles del desarrollo, las tres más esenciales son:

  • Disfrutar de una vida prolongada y saludable.
  • Adquirir conocimientos.
  • Tener acceso a los recursos necesarios para lograr un nivel de vida decente.

Si no se poseen estas oportunidades esenciales, muchas otras alternativas continuarán siendo inaccesibles.

El término desarrollo humano está asociado al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El PNUD pertenece a la familia de las Naciones Unidas; creado el 1 de enero de 1965, adquiere notoriedad a partir de la elaboración y publicación de los Informes sobre Desarrollo Humano, siendo el primero publicado en 1990. El punto de partida es que el desarrollo no depende únicamente de los ingresos per cápita, medición utilizada por entidades como el Banco Mundial.

No existe un vínculo automático entre el crecimiento económico y el progreso humano; la base de todo desarrollo debe estar centrado en las personas.

Otras oportunidades altamente valoradas van desde la libertad política, respetarse a sí mismo y disfrutar de la garantía de derechos humanos. El desarrollo humano tiene dos aspectos:

  • La formación de capacidades humanas, tales como un mejor estado de salud, conocimientos y destrezas.
  • El uso que la gente hace de las capacidades adquiridas –para el descanso, la producción o las actividades culturales, sociales y políticas.

Si el desarrollo humano no consigue equilibrar estos dos aspectos, puede generarse una considerable frustración humana.

Para saber más

En esa definición también influye el pensamiento del economista bengalí Amartya Sen, de cuya obra destacan Nuevo examen de la desigualdad (1995) y La idea de la justicia (2010).

Otra autora de referencia en cuanto al enfoque de capacidades es la filósofa estadounidense Martha C. Nussbaum (Las mujeres y el desarrollo humano, 2002).

1.3. El concepto de desarrollo sostenible

Junto al desarrollo humano, el otro término más comúnmente utilizado es el de desarrollo sostenible, ligado a los trabajos realizados para preparar algunas de las llamadas Cumbres de la Tierra (Estocolmo, 1972 y, Rio de Janeiro, 1992). Lo utiliza el Informe Brundtland (Gro Harlem Brundtland, política noruega, primera ministra de su país) en 1987, con el título Nuestro futuro común, que considera que es desarrollo sostenible aquel que garantiza las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras.

En ese vínculo entre desarrollo y medio ambiente intervienen decisivamente factores como la población y los recursos, las especies y los ecosistemas, la energía, la industria y el medio urbano. De los cambios realizados en esos ámbitos dependerá la seguridad, el bienestar y la misma supervivencia del planeta. La Conferencia de Río de 1992 le dio una dimensión global.

Tanto el desarrollo humano como el desarrollo sostenible se han incorporado, por tanto, a la agenda mundial del desarrollo y la cooperación internacional y han sido ampliamente aceptados. De hecho, la aceptación generalizada de los riesgos que supone para el medio ambiente el impacto de los seres humanos queda de manifiesto por la creciente repercusión de la huella ecológica.

Las evidencias científicas de esos efectos solo son rechazadas por los negacionistas, mientras que por otro lado se cuestiona que un modo de producción basado en el consumo a gran escala sea compatible con el desarrollo sostenible. La pandemia de la COVID-19 así lo puso en evidencia, tal y como lo explican varios autores, entre otros, Jorge Reichmann.

Las teorías que estudian el desarrollo también combinan opciones tradicionales en el sentido más conservador del término, con otras mucho más críticas y radicales que vinculan el pensamiento actual con planteamientos más ligados a una cosmovisión del mundo. Opciones como el decrecimiento, el buen vivir o el postdesarrollo permiten comprender el papel del desarrollo con otra perspectiva que el que lo vincula al consumo y al ‘cuánto más, mejor’.

Para saber más

Muestras de esas opciones se pueden encontrar en:

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