M4. Gestión de proyectos de cooperación descentralizada

4. El Enfoque de Marco Lógico (EML)

El Enfoque de Marco Lógico (EML) es el instrumento de planificación de proyectos más utilizado en la cooperación al desarrollo. Se trata de un grupo de procedimientos e instrumentos que, aplicados de forma sistemática y secuencial, da como resultado un marco operativo: la Matriz de Planificación.

La Matriz de Planificación (MP) es el documento que permitirá guiar y supervisar la intervención.

Dos son las principales ventajas del Enfoque de Marco Lógico:

  1. Se basa en procedimientos fácilmente comprensibles y con una terminología especializada muy corta. Básicamente, consiste en identificar una serie de elementos que se jerarquizan a tres niveles (actividades, resultados y objetivos) y entre los que se establece una relación causal.
  2. Su universalidad, que es, en buena medida, resultado del anterior: desde hace décadas es el sistema de planificación más difundido en la cooperación al desarrollo. Por tanto, se trata de un lenguaje común que conocen todos los agentes de la cooperación.

No obstante, el EML ha recibido diferentes críticas, algunas de las cuales son innegables. Por ejemplo, que es una metodología de corte occidental que se aplica a sociedades y culturas que funcionan con lógicas y tempos diferentes. Se plantean algunas de las críticas más oportunas al EML al hablar, en el apartado 11, de las metodologías basadas en procesos.

Otros reparos al EML, en cambio, se deben a una mala comprensión o utilización de la herramienta:

Crítica Respuesta
El EML favorece que la cooperación se organice en acciones aisladas, no vinculadas entre ellas y, por tanto, poco efectivas. En cooperación descentralizada, pueden suponer que las intervenciones estén desligadas de la agenda política de las instituciones locales. El EML es un sistema de sistematización a nivel de proyecto, pero no impide que se establezcan estrategias de cooperación con objetivos globales en los que los proyectos se deban estructurar. De hecho, las agencias de cooperación suelen establecer este tipo de estrategias.

Por ejemplo, las Estrategia País, en acuerdo con los países receptores de la ayuda, o estrategias de carácter sectorial: género, pueblos indígenas, cooperación cultural, etc.

Las instituciones del país receptor también suelen establecer políticas de cooperación.
El EML se basa en el establecimiento de relaciones causales unidireccionales entre los fenómenos sociales, cuando en la realidad, más compleja, predominan las relaciones de retroalimentación y multivariables. El EML no es un instrumento de investigación, sino un marco de acuerdo entre los agentes que participarán en la intervención. Se podría considerar un croquis: un boceto simplificado de la realidad que permite encaminar la actuación.
El resultado del EML es un cuadro de actuación (MP) rígido, que no permite adecuarse al cambio. Nada impide realizar cambios en la MP durante la intervención. La MP se ha de entender como una propuesta inicial, pero que puede padecer cambios y adaptaciones durante su ejecución por variaciones en el contexto o porque los procesos (actividades y resultados) se deban reajustar.

Muchas veces, la rigidez no se debe a su metodología, sino a las normativas y condiciones establecidos por los diferentes agentes de la cooperación, especialmente donantes o financiadores.
El EML no es un instrumento participativo. Más aún: muchas veces la MP resultante se convierte en un corsé que limita la autonomía de los actores participantes. La cooperación al desarrollo es consciente de la necesidad de que, en el diseño de las intervenciones, participen todos los agentes concernidos, especialmente la población meta o beneficiaria. Para ello se ha dotado de instrumentos de participación en la identificación de los problemas sobre los que debería sostenerse el EML.

El instrumento más conocido y utilizado es el Diagnóstico Rural Participativo (ver apartado 4.2.).

Definición

Se denomina ciclo del proyecto al conjunto de las fases de un proyecto, que se alarga desde su ideación hasta finalizar su ejecución. En algunos casos, se considera oportuno añadir una última fase de evaluación.

De esta manera, el ciclo se compone de las siguientes fases:

Se trata de la labor de investigación que ha de permitir tener el conocimiento necesario de las características sociales, culturales, económicas y políticas de la comunidad meta de la acción, así como la detección de sus principales necesidades. En esta fase se ha de escoger, también, aquella problemática que se va a enfrentar.

La cooperación al desarrollo considera que debe tratarse de una acción que implique a todos los agentes que participan en la acción, especialmente la población meta o beneficiaria. Y no solo por una cuestión de respeto a los derechos de esta población; también porque se ha descubierto que las intervenciones que cuentan con su implicación presentan mayor viabilidad y sostenibilidad una vez terminada la ayuda externa. Para ello, la cooperación se ha dotado de instrumentos participativos, como el Diagnóstico Rural Participativo (DRP).

En relación al EML, el resultado de esta fase será una serie de documentos que permitirán diseñar el proyecto. Aunque se verán más adelante, estos documentos son cuatro:

  • Análisis de participantes.
  • Árbol de problemas (causas y consecuencias).
  • Árbol de objetivos (fines y medios).
  • Análisis de alternativas.

Con la información obtenida en la fase de identificación, se establece una descripción detallada de los elementos que constituyen el proyecto:

  • Objetivos.
  • Resultados.
  • Actividades a realizar para alcanzar esos resultados.
  • Recursos necesarios para poder ejecutar las actividades.
  • Indicadores que permiten hacer un seguimiento de la ejecución de esas actividades.

Entre los recursos, hay que considerar el tiempo disponible para realizar las actividades previstas.

El resultado de esta fase será la Matriz de Planificación (MP): el documento a partir del cual se ejecutará el proyecto y se hará el seguimiento. Dependiendo de las características del proyecto, la formulación deberá acompañarse de otros estudios.

Ejemplo

En el caso de proyectos de carácter productivo, la MP se debería poner a prueba a partir de un estudio de viabilidad financiera.

Con estos documentos ya elaborados, se ha de buscar la financiación necesaria. Algunos manuales consideran la financiación como una fase más del ciclo de proyectos.

Consiste en la realización de las actividades previstas para alcanzar los resultados y objetivos establecidos en la MP. La MP establece elementos (indicadores objetivamente verificables) que permitirán realizar un seguimiento continuado de estas actividades, para observar si:

  1. se están ejecutando correctamente y en tiempo;
  2. si como está previsto, la realización de esas actividades permite lograr los resultados establecidos.

Si no fuera así, será necesario ajustar la MP. La MP ha de ser un documento vivo, dispuesto a ser modificado ya sea para adaptarse a cambios en el contexto social, económico y político, ya para solventar contrariedades en su diseño, siempre que sea con el consenso de todos los agentes participantes.

La evaluación es una valoración sistemática de la situación que se ha alcanzado o se está alcanzando con el proyecto en comparación con la situación de partida. No todos los proyectos ameritan la realización de una evaluación.


Más información

El Diagnóstico Rural Participativo (DRP) es un kit de herramientas y juegos que buscan facilitar la participación activa de la población local en el diseño de un proyecto o su evaluación. Permite llegar a propuestas consensuadas y estructuradas, por tanto, favorece el empoderamiento de la población meta o beneficiaria.

Surgida en la década de 1980, nuevos juegos y técnicas se han ido creando e incorporando para favorecer estos procesos. Aunque inicialmente estaba destinada a las intervenciones en zonas rurales, la mayoría de técnicas se aplican también a zonas urbanas.

Un manual ágil y ameno sobre los principales instrumentos de la DRP es la guía rápida de Expósito Verdejo (2003).

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