Una vez establecida la MP y, pese a que hayan sido herramientas que se han perfilado en fases anteriores, se deben elaborar otros documentos prácticos que facilitarán la gestión del proyecto.
Por un lado, se debe decidir el ritmo de ejecución de las actividades teniendo en cuenta los tiempos y los recursos disponibles. Para ello se elaborará un cronograma de actividades.
Este cronograma tiene que reflejar:
Un modelo práctico de cronograma es el siguiente:
| Meses | Presupuesto / Medios | Responsables | ||||||||||||
| Actividad | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | ||
| A1.1 | ||||||||||||||
| A1.2 | ||||||||||||||
| --- | ||||||||||||||
También es fundamental acotar los recursos financieros y materiales a través de un presupuesto. Existen dos formatos para organizar la información presupuestaria:
Aunque el segundo modelo de presupuesto es el adecuado para el EML, las entidades donantes siempre solicitan que el seguimiento financiero se realice a través de un presupuesto por partidas. Esto siempre comporta cierta complicación: la ejecución se organiza por actividades; el seguimiento económico, en cambio, no.
Es recomendable establecer primero el presupuesto por actividades en la Matriz de Planificación para no olvidar recursos sin presupuestar. Y después, trasladar el presupuesto de la MP a un formato de presupuesto por partidas.
La tercera herramienta que debe tenerse en cuenta en este momento entre la formulación y la ejecución es la Línea de base.
La OCDE afirma que la línea de base es:
Un análisis que describe la situación previa a una intervención para el desarrollo, en relación con la cual puede medirse el avance o pueden efectuarse comparaciones (OCDE-CAD, 2002).
Es una foto global de un momento 0 que permite analizar cómo el proyecto ha actuado sobre la problemática; es decir, ver si se ha conseguido cambios en los problemas sobre los que se desea incidir.
La elaboración de la línea de base se basa en fuentes primarias, tales como encuestas, diagnósticos sectoriales, o secundarias como diagnósticos, estadísticas, datos censales, reportes instituciones públicas, etc. Establecer una Línea de base es conveniente en cualquier proyecto, para monitorear su desarrollo, pero necesario si se prevé realizar una evaluación de la intervención (véase el siguiente módulo).
También es aconsejable elaborar un plan de comunicación y visibilidad, especialmente en aquellos proyectos más ambiciosos que han de afectar la vida de población con la que no se va a tener una relación cotidiana durante la ejecución del proyecto.
La comunicación no suele formar parte de la fase en la que se define la estrategia de la intervención, sin embargo puede repercutir negativamente tanto en el desarrollo como en la comprensión que sobre los beneficios e impactos del proyecto tengan los diferentes actores implicados.
Persisten dos enfoques a la hora de elaborar un plan de comunicación: la comunicación sobre los resultados, y la comunicación para los resultados (C4D). La primera es la más habitual, se centra en los resultados o productos finales. La segunda pretende ser una herramienta transversal y estratégica que está presente en todo el ciclo del proyecto y que contribuye a alcanzar los objetivos y resultados propuestos.
Un plan de comunicación debe incluir los siguientes pasos:
Es importante vincular el diagnóstico inicial con la elaboración de la línea de base, lo que permitirá realizar una doble medición de la eficiencia e impacto del proyecto, así como en la planificación de actividades del proyecto y en el presupuesto.
Un documento que relaciona el Plan de Comunicación con la cooperación descentralizada es el de O. del Río (2012). Comunicación sobre/para resultados de desarrollo de iniciativas de cooperación pública. Barcelona: URB-AL III.
Y finalmente, es común realizar un estudio de viabilidad.
Se entiende por viabilidad las posibilidades que tiene un proyecto de alcanzar el objetivo específico previsto en el periodo de ejecución, con los recursos disponibles y siguiendo el plan de actuación establecido en la MP.
La viabilidad abarca diferentes ámbitos; cada uno de ellos plantea un interrogante:
| Ámbito | Analiza… |
| Político | … el vínculo del proyecto con las políticas públicas a nivel local y estatal. |
| Institucional | … si las instituciones públicas tienen capacidad material y técnico para la ejecución y gestión del proyecto. |
| Socio-cultural | … si el proyecto se inscribe dentro de la cultura local. |
| Género | … si la intervención considera una participación igualitaria y la equidad en sus beneficios entre hombres y mujeres. |
| Tecnológico | … si las tecnologías y técnicas usadas son adecuadas al medio y accesibles por la población que deberá utilizarlas. |
| Medioambiental | … el impacto del proyecto en el ecosistema y los recursos naturales. |
| Financiero | … si los recursos de los que dispone el proyecto son suficientes y adecuados para alcanzar los objetivos previstos, y si después esas actividades podrán tener continuidad una vez terminada la ayuda externa. |
Dependiendo de la naturaleza del proyecto, el estudio de viabilidad presentará una u otra característica.
Los estudios de viabilidad financiera son especialmente aconsejables en proyectos de carácter productivo; los estudios medioambientales, en aquellos que se prevé la realización de infraestructuras en zonas ecológicamente vulnerables; los socio-culturales, en proyectos con población indígena; los institucionales, cuando se trabaje a nivel de instituciones públicas; y los de género, siempre.