El EML es un método de planificación secuencial: está conformado por una serie de pasos, cada uno de los cuales genera un determinado documento. El documento final de este proceso, la MP, guiará la ejecución del proyecto.
En este apartado se van a ver los tres primeros pasos:
Los tres se relacionan con la fase de identificación en el ciclo de proyectos.
Como ya se ha visto, hay un cuarto paso y documento que también se incluye en la fase de identificación: el Análisis de Alternativas. Pero en realidad se trata de un paso “puente” porque de él surge el esqueleto básico de la MP. Así se verá en el siguiente apartado.
Nota
Se ejemplifican los elementos del Marco Lógico con el caso práctico del apartado 10 del presente módulo, por lo que es conveniente, antes de seguir, leer los primeros subapartados: el contexto y el proyecto.
El análisis de participantes consiste en identificar a aquellos agentes o actores que van a tener, o que se quiere que tengan, un papel en el proyecto. Inicialmente, se ha de determinar quién será la población meta o beneficiaria, que no suele ser toda la población que padece el problema sobre el que se quiere actuar, sino un sector de ella.
Normalmente se establece que hay dos tipos de población beneficiara:
Si se observa el caso práctico del apartado 10 del presente módulo, se ve que se ha determinado que la población beneficiaria directa es la población de los barrios populares de la ciudad de Q, y la indirecta, la población de los barrios populares de otras ciudades, por el inicio de la aplicación de una nueva legislación que les ha de beneficiar.
También se podría haber considerado que la población beneficiaria directa son los líderes barriales de Q que recibirán formación en las diferentes actividades del proyecto, y la indirecta, toda la población de los barrios populares de Q, que se verán beneficiados por el trabajo de esos líderes.
La agencia de cooperación británica (DfID) ha desarrollado un método para la identificación de la población implicada en los proyectos (Stakeholder Analysis). La herramienta identifica a los distintos actores implicados valorando sus intereses y su incidencia en la viabilidad de la intervención.
Descripción de los actores en base a si son actores primarios, (directamente afectados por el proyecto) o secundarios (tienen un rol en la problemática).
Sobre cada grupo identificado se deben analizar:
El resultado es una matriz:
| Actores | Principales intereses | Incidencia del proyecto sobre sus intereses (+/-/=) |
Prioridad para el proyecto (1 min-5 máx.) |
| Primarios Actor a Actor b …. |
|||
| Secundarios Actor c Actor d |
Clasificación de los diferentes actores y grupos en función de su importancia y su capacidad de influencia sobre una problemática.
| Actores con Alta importancia / Baja Influencia | Actores con Alta importancia / Alta influencia |
| …. |
….. |
| Actores con Baja importancia / Baja influencia | Actores con Baja importancia / Alta influencia |
| …. |
…. |
Valoración de los riesgos y las expectativas que se pueden esperar respecto a la participación de estos actores. Por ejemplo:
Es importante identificar si la población beneficiaria, directa e indirecta, se agrupa o no en colectivos (sindicatos, organizaciones de base, etc.).
En el Análisis de Participantes también es necesario identificar otros actores que pueden tener un papel en la intervención, ya se positivamente u oponiéndose porque se vean afectados negativamente por el proyecto o consideren que así puede ser.
Volviendo al caso práctico del apartado 10, se entiende que los propietarios formales de las tierras sobre las que se asientan los barrios populares pueden ser opositores a un proyecto que quiere asegurar el Derecho a la Vivienda a los pobladores. En cambio, el proyecto puede recibir el apoyo del gobierno estatal, que es el que ha desarrollado la nueva legislación sobre el que se sustenta el proyecto.
También hay que estudiar si hay agentes que inicialmente sean neutrales, pero que pueden llegar a jugar un papel en la intervención dependiendo de cómo se plantee. Son agentes que pueden convertirse en aliados, si así interesa y si se logra atraerlos a los planes del proyecto.
En proyectos de cooperación descentralizada que aspiren a realizar aportes a políticas públicas locales es importante identificar, a la hora de hacer este análisis:
Hay que tener en cuenta que en proyectos que busquen realizar aportes a políticas públicas locales, los beneficiarios pueden cambiar según la naturaleza del proyecto. En raras ocasiones un proyecto tendrá como beneficiarios directos a toda la población, además de no ser deseable porque hace difícil valorar la eficiencia y el impacto.
A la vez que se realiza el análisis de participación, se debe realizar la identificación de los problemas que se quiere enfrentar. El resultado de este proceso adoptará la forma de un diagrama de causas y efectos, en el que se establecerá una jerarquía entre los problemas identificados, y al que se denomina árbol de problemas.
Este análisis condiciona buena parte del resto del proceso, por lo que la identificación y la jerarquización de los problemas son fundamentales. La tarea principal consiste en determinar cuál será el problema básico (Problema Focal) sobre el que se quiere actuar, y que debe ser solo uno.
El resto de problemas identificados se convertirán en:
Si de nuevo se acude al caso práctico presentado en el apartado 10, y concretamente al árbol de problemas, se ve cómo se ha identificado exclusivamente un problema focal, y como los problemas-causas que lo generan están también jerarquizados: se han establecido causas de primer orden (en rojo), de segundo orden (en negrita) y de tercer orden (cursiva).
En la parte alta del árbol se han colocado aquellos problemas que se consideran resultado o efecto del Problema Focal.
Pero, ¿qué es un problema? ¿Perciben todos los actores de la misma manera cuáles son los problemas que deberían resolverse? La respuesta es no.
La posición y la visión de los diferentes actores respecto a una determinada problemática no siempre es la misma: un actor político no identificará el mismo problema que uno técnico, un ciudadano o una organización de la sociedad civil. E identificados los problemas, ¿su jerarquía aparece de forma clara? De nuevo, la respuesta es no. Como ya se ha indicado, los fenómenos sociales se retroalimentan, por lo que muchas veces es imposible establecer qué es la causa y qué es el efecto.
Por eso se define un problema como una situación negativa existente percibida como tal. El árbol de problemas no es un reflejo de la realidad, sino un boceto o croquis que permitirá elaborar el proyecto. La realidad es mucho más compleja que lo que reflejará el árbol; de lo que se trata es de que, de forma participativa y consensuada, todos los agentes establezcan y corroboren este croquis.
Los problemas identificados han de ser concretos e identificables en el territorio donde se realizará la acción. Identificaciones teóricas del tipo “marginalidad” o “subdesarrollo” no permitirán elaborar el proyecto.
El análisis de objetivos se construye sobre el árbol de problemas. Básicamente consiste en positivar cada uno de los factores (causas-problema-efectos) que conforman ese árbol, de tal manera que el resultado sea un árbol de objetivos.
En el árbol de objetivos, las causas se habrán convertido en medios, los efectos, en consecuencias, y el problema focal, en el Objetivo General del proyecto.
Si se observa el árbol de objetivos del caso práctico del apartado 10, se ve que su estructura es similar al árbol de problemas: simplemente, cada una de las tarjetas ha dejado de ser una situación negativa percibida y se ha convertido en un estado alcanzado positivo.
Por ejemplo, la causa de segundo orden “Debilidad de las entidades barriales para plantear acciones de incidencia política aplicando la normativa vigente”, en el árbol de problemas se ha convertido en el medio “Entidades barriales con capacidad para emprender acciones de incidencia política aplicando el marco legislativo”.
Algunas excepciones:
Lo ideal es organizar un taller donde se encuentren los actores implicados o que tengan un amplio conocimiento sobre el problema.
Definición de los problemas, que han de ser reales (no teóricas o posibles), a través de una lluvia de ideas. En términos prácticos, normalmente se escribe cada problema identificado en una tarjeta.
Cuando en el proyecto se elabora una Línea de Base (se presenta en el apartado 8), puede ser conveniente socializarlo para que sirva de insumo en el proceso de definición de los problemas.
Determinación del problema que se considerará Focal, y jerarquización del resto en función de si se considera que son causas o efectos del problema Focal.
Construcción de Árbol de Problemas, donde el Problema Focal actuará de tronco; las Causas, de raíces; y los efectos, de ramas.
Construcción del Árbol de Objetivos mediante la conversión de las situaciones negativas en estados alcanzados positivos.
Incluir, si se considera conveniente, nuevos Medios en el Árbol de Objetivos que no se habían identificado como causas.